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domingo, 29 de agosto de 2010

ღCapítulo 4ღ

La señora Mary salió de la casa para ir a comprar el desayuno mientras Gustav y Morgan se despertaban. Se sentía muy feliz al ver a Gustav tan contento ya que, últimamente él estaba un poco triste por la muerte de su abuelo. Pero se dió cuenta de que cuándo Morgan llegó su aspecto cambió y de nuevo aquella sonrisa que había desaparecido, había llegado gracias a Morgan. Aunque la única pregunta que se hacía a cada momento en que la señora Mary veía a Morgan era...
¿Qué le había pasado a Morgan? ¿Porqué estaba en el parque sola?
Una y otra vez repasaba las mismas preguntas para buscar una solución o una respuesta. pero no daba con nada. Tomó un taxi y se dirigió al mercado de la ciudad de Alemania para comprar lo necesario para el desayuno y la comida. Haría una comida especial sólo para ellos tres.
[Mientras tanto en la casa de gustav]
No había ruido alguno que interrumpiera el sueño de dos personas completamente dormidas en una misma habitación. Gustav aún seguía abrazando a Morgan pero él se encontraba ya despierto. Contemplaba con ternura el olor del cabello de Morgan, no sabía exactamente que pensar ante el sueño que tuvo anoche, ver a Morgan de una forma diferente lo hiso sentir extraño y maravillado a la vez. También pensaba en lo que su amigo Tom le había dicho de ella. Estar con ellos y ganarse fama... no lo creía del todo pero pensaba más las cosas.
Gustav se levantó sigilosamente de la cama para evitar despertarla. Bajó las escaleras y notó que su abuela no estaba, sonrió un poco y subió a la habitación. Se sentó frente a Morgan y la miraba con detenimiento. De una u otra forma le gustaba hacerlo. Sonrió más al darse cuenta de que Morgan sonreía...
[Narra Gustav]
Me gusta su sonrisa, es tan maravillosa y dulce. Sus labios son tan carnozos y rojizos que me encantan. Sólo quisiera saber exactamente de donde viene, por qué está sola, el porqué sabe tanto de esa Isla y porqué al principio cuando la conocí insistía en que yo era un ángel y que ella tenía alas de verdad.
Aunque sueño me hace ver más claro las cosas, pero nada de eso existe. Bueno... al menos eso es lo que pienso.
Muchas cosas de ella me inquietan, trato de entenderla pero no puedo. Es tan dulce y bella que me es imposible ver más allá de sus ojos.
Sí, esos ojos que cambiaron su iris al salir del centro comercial, me sorprendía pero no era nada extraño. A muchas personas les cambia el color de sus ojos y Morgan era una de ellas.
Su aroma, nunca había olido un aroma parecido al de ella; emanaba un olor a flores con un toque de miel. Era tan dulce y suave que me gustaba.
Después de la muerte de mi abuelo muchas de mis esperanzas murieron con él, pero por azares del destino regresaron cuando ví por primera vez a Morgan.
No sé perfectamente que es lo que siento al verla pero...
su presencia hace la diferencia en mi vida que me estoy acostumbrando a ella.
...............................................
Morgan sintió que alguien la miraba muy de cerca por lo que abrió lentamente los ojos y vió a Gustav frente a ella. Sonrió y con su mano acarició su rostro tan serio como siempre. Morgan acariciaba su mejilla mientras Gustav cerraba los ojos.
Morgan: Tengo hambre.- Mencionó mientras Gustav posaba su mano sobre la de ella que aún se encontraba en su mejilla. Él asintió con la cabeza y besó su mano.
Gustav: Vallamos abajo. - Sonrieron al mismo tiempo y bajaron a la cocina.
Morgan: ¿Porqué eres tan serio algunas veces?- (cuestionó mientras se sentaba en la mesa de la cocina)
Gsutav: -(sirviendo un poco de leche)- No lo sé, no me gusta mostrarme por completo ante el mundo. No quiero que alguien se entere de mis puntos débiles para después atacarme.
Morgan: Pero eres una persona cómo las demás. No tiene nada de malo ¿O sí?
Gustav: Sí, es muy malo. Más cuándo eres un chico famoso a quien no le ponen mucha atención los medios de comunicación.-(Respondió mientras se sentaba con Morgan y bebía de su leche.)
Morgan: ¿Porqué dices eso?
Gustav: -(encogiéndose de hombros)- Llaman más la atención los gemelos. ¿Los recuerdas?
Morgan: Sí, los recuerdo. El chico que me quería besar...
Gustav: ¿Qué?!!!! -(dijo serió y con un tono de voz más alto.)
Morgan: Sí, el chico de ropa holgada con un arete en el labio y...
Gustav: Sí, ya sé quien es...
Morgan: ¿Cómo dijo que se llama?
Gustav: Tom... Tom Kaulitz.
Morgan: Oh si... su gemelo era Giorg.. o...
Gustav: Georg...!
Morgan: Sí... ese. Lo siento pero se me dificultó su nombre.
Gustav: -(sonrió al ver el gesto que hiso Morgan)- No linda. Georg es un amigo nuestro que también es de la banda. El gemelo de Tom es Bill.
Morgan: Ya están más claras las cosas... lo siento pero en ese momento no pensaba en otra cosa mas que irme de la cocina.
Gustav: No te preocupes linda... pero cuéntame. ¿Cómo estuvo eso de que Tom te quería besar?
Morgan asintió con la cabeza y comenzó a contarle todo con detalles a gustav, él sólo escuchaba atento pero por dentro se moría de coraje. Morgan, mientras le seguía contando, miraba su vaso que aún contenía leche. Gustav la miraba fijamente.
Cuando gustav escuchó que ella había tirado el vaso para evitar que Tom la besara, Gustav sintió un ligero alivio dentro de él. tanto que sonrió un poco.
Morgan: Y así... oye quiero salir un rato.
Gustav: No te cansas?
Morgan: No. :D Quiero ir a un lugar hermoso, yo sé que tú conoces uno... anda. LLévame. -(dijo haciendo pucheros)
Gustav: está bien... sólo esperemos a la abuela.
Sra.Mary: No tienen porqué esperarme. -(mencionó mientras cerraba la puerta)- Si quieren salir háganlo.
Gustav: ¿Donde estuviste?
Sra.Mary: Fui a comprar un poco de mandado. ^u^
Gustav: Pero sabes que no me gusta ue te vallas sola. Me hubieras despertado.
Sra.Mary: No... te veías muy feliz mientras dormías... ¿Por qué será?
Gustav entendió rápidamente la indirecta y miró a Morgan que estaba sentada frente a él. La señora Mary hiso lo mismo. Morgan se encogió entre sus hombros y sonrió tímidamente, pero ella no había entendido el porqué de lo que había dicho.
Gustav: Cámbiate y vámonos.
La señora Mary soltó una carcajada que intimidó a Gustav. Morgan se levantó y se fue a su habitación a cambiarse mientras Gustav se había quedado en la cocina con su abuela.
Gustav: ¿Qué te pasa abuela?--(cuestionó aún serio)
Sra.Mary: Mejor dime tú que te pasa.
Gustav: A mí no me pasa nada. u.u
Sra.Mary: A mí no me engañas mi niño. Te conozco de toda la vida y sé perfectamente lo que piensas cuando la miras.
Gustav: Abue... no digas cosas incoherentes.
Sra.Mary: No son incoherencias, son cosas verdaderas. pero bueno... Si no lo quieres admitir está bien. Pero algún día te arrepentirás si no dices lo que en realidad sientes. Y mejor vete a arreglar, Morgan se ha de estar apurando y tú aquí parado y fodongo.- (mencionó mientras empujaba a Gustav hacia la sala y llevándolo a las escaleras.)
Gustav sabía perfectamente de que su abuela tenía razón, pero era bastante tímido que no podía articular palabra alguna. Subió a su habitación y se encerró mientras pensaba en el lugar adecuado al cual llevar a Morgan.
[Mientras tanto en la habitación de Morgan]
Morgan buscaba entre sus cosas el atuendo perfecto para la salida con Gustav. hasta que por fín econtró el indicado. Éste era un vestido corto rayado de color morado con blanco. Dejaba ver su espalda para así mostrar sus alas impregnada a ella. El vestido llegaba un poco más arriba de las rodillas mostrando parte de sus piernas. De su cintura se sostenía un listón rosado con destellos negros. Se puso unos zapatos de piso color negros con una mariposa púrpura en medio con una piedra que brillaba en ellos. Su cabello lo dejó suelto, del lado derecho lo recogió un poco con un pasador dejando ver su oreja y aquellos aretes que Gustav le había comprado; eran unas flores color rosas de plata, su brillo era inmenso que a Morgan le habían fasinado.
Colocó en sus labios un brillo rosa que los hacía resaltar y al final un suave perfume.
Se miró al espejo y sonrió para ella misma...
Salió de la habitación y se fue directo a la sala para esperar a Gustav quien se encontraba aún en la habitación encerrado. La señora Mary, al ver a Morgan, la abrazó y comenzó a platicar con ella mientras bajaba Gustav.
Sra.Mary: Me gustaría que me respondieras una pregunta. -(miró al techo)- Yo sé que es demasiado rápido para que tu sientas algo pero... ¿Qué sientes cuándo ves a mi nieto? -(miró a Morgan a los ojos)-
Morgan: -(Sonriendo)- Cuando lo veo me siento feliz, cuándo estoy cerca de él me siento proegida y libre. Me gusta su timidez, es un chico bastante fuerte y eso es lo que me gusta de él. Tiene una gran personalidad. :)
La señora Mary sonrió también y acarició las manos de Morgan, en ese momento Gustav iba bajando las escaleras y se dirigió a la puerta y la abrió.
Gustav: Vámonos Morgan.- (mencionó aún serio, pero al voltear a ver a Morgan una gran sonrisa se dibujó en su rostro, sus ojos se iluminaron y su corazón comenzaba a latir con rapidez.)
Morgan: ¿Me veo mal?-(se estremeció aún sentada.)
Gustav: Para nada.
Gustav se acercó a Morgan y la tomó de la mano, la levantó y le dió una vuelta mientras la miraba de arriba a abajo.
Gustav: Eres hermosa, no lo olvides. Y nunca dejes que alguien te haga daño.
Morgan: ¿Por qué lo dices? -(cuestionó extrañada)-
Gustav: Porque verte llorar y no poderte consolar, sería el gran error que cometería. :)
Morgan: Enserio... eres un ángel. -(lo abrazó)-
Gustav: Bueno ya... vámonos. Ü
Morgan: ¿A donde iremos?
Gustav: A un lugar en donde las mariposas son libres y las aves les hacen compañía con su canto encantador...
LISTO... EL CAPI DE HOY. lAMENTO SI NO PUDE PUBLICAR EL SÁBADO PERO... UN FAMILIAR MUY CERCANO A MÍ FALLECIÓ, SU NOMBRE ERA LENA TUVO UN ACCIDENTE. POR LO QUE ME VÍ FORZADA A IR A SU FUNERAL. ME DUELE MUCHO SU PARTIDA YA QUE EN ELLA ME INSPIRÉ PARA ÉSTA FIC. PERO BUENO... NO LLORARÉ MÁS PORQUE NI UN OCÉANO DE LÁGRIMAS LE PODRÁN REGRESAR LA VIDA. ASÍ QUE AUNQUE ANDE CON LOS ÁNIMOS POR EL SUELO, USTEDES MIS LECTORAS, SON LAS QUE ME DAN LA FUERZA SUFICIENTE PARA SEGUIR ESCRIBIENDO. Y ESO ES ALGO QUE SIEMPRE LES VOY A AGRADECER. ESPERO Y LES HAYA GUSTADO EL CAPI DE HOY. Y NO OLVIDEN COMENTAR. BESOS.

domingo, 22 de agosto de 2010

ღCapítulo 3ღ

[En la cocina]
Morgan: Woow... qué delicioso huele!
Gustav: Se nota que tienes hambre.
Morgan: No he comido nada. Qué esperabas...
Gustav: No te molestes bonita.
Sra.Mary: Ya chicos, siéntense.
Morgan: Gracias.
Gustav: ¿Te gusta la carne Morgan?
Morgan: No lo he probado. Toda mi vida he comido plantas,
Gustav: Eres vegetariana entonces...
Morgan: Sí.
Gustav: Bueno. Ya que. :)
Comenzaron a comer y mientras comían conversaban y reían. La señora Mary sólo miraba con ternura a Morgan. Sentía que ella ocultaba algo, sin entender qué es lo que hacía una hermosa chica desmayada en un parque y sola, sin nadie a su lado. Gustav seguía comiendo muy serio, Morgan sólo miraba a Gustav como comía. Se reían y a veces se aventaban un poco de comida. Cuándo todos terminaron de comer, Morgan y Gustav se fueron a la sala a ver televisión, mientras que la señora Mary lavaba los platos que habían ensuciado.
Morgan: Oye, lamento lo del vaso. u.u
Gustav: No te preocupes, ni que hayas tirado toda una vasija :)
Morgan: Cierto... hahahaha. Y dime, ¿A qué te dedicas?
Gustav: ¿No sabes nada de mí?
Morgan: Si supiera no te preguntaría.
Gustav: Eso sí, pues soy baterista de una banda de rock.
Morgan: Wow... qué genial. ¿Qué es baterista?
Gustav: Un baterista en una persona que toca un instrumento musical llamado batería. Para hacer sonidos de cómo si golpearas algo.
Morgan: Oh! ya entiendo. Cómo si golpearas una mesa...
Gustav: Exacto. Oye, ¿Y tu familia?
Morgan: No lo sé, la perdi por mi culpa. -Pequeñas lágrimas comenzaron a brotar en sus ojos.-
Gustav: Lo siento. No debí preguntarte.
Morgan: No te preocupes Gusti. Ya tendré que acostumbrarme.
Gustav: Tengo una idea. Vallamos a que te compres ropa y así conoces la ciudad. ¿Qué te parece?
Morgan: Me parece una magnífica idea, pero no tengo... no tengo...
Gustav: ¿Dinero?
Morgan: Sí, eso.
Gustav: No te preocupes, Yo invito.
Morgan: No!, ya me aceptaste en tu casa, y aceptar eso ya sería abuso de confianza.
Gustav: Anda vamos... -Hiso pucheritos.-
Morgan: Está bien, pero que no sean tan costosos.
Gustav: Ok... ¡Abuela!-(gritó)- Voy a salir con Morgan.!
Sra.Mary: -(desde la cocina)- ¡Está bien. Con cuidado!
Gustav: Sí. -(tomó de la mano a Morgan)- Vámonos.
Ambos salieron de la casa y se dirigieron a un centro comercial, en el camino Morgan no dejaba de contemplar todo a su alrededor. A veces corría y Gustav iba detrás de ella. Pasaron por una especie de parque y Morgan no se perdió la oportunidad de entrar allí. Gustav no la podía encontrar ya que Morgan había corrido cuándo él compraba helados. Cuándo Gustav llegó al parque vió a Morgan jugar con varios niños, ella estaba sentada y los niños estaban alrededor de ella. Morgan sostenía una mariposa entre sus manos mientras le contaba una historia sobre Mariposas. Los niños estaban encantados con la maravillosa historia que sus oídos escuchaban y que sus mentes imaginaban...
"... cuando de repente, millones de mariposas salieron bosboloteando con fuerza, haciendo sonidos de desesperación. La niña corría bastante rápido para evitar que el malvado señor no la atrapara, pero sus fuerzas se debilitaron y desmayó. Cuándo despertó, se dió cuenta de que no era la misma, que tenía alas en lugar de manos y pies. El rey oruga le dijo que ella había pedido un deseo, el deseo de ser libre y estar lejos del peligro. Fue entonces que se convirtió en una Mariposa multicolor, ya que era una niña alegre y de buenos sentimientos..."
Gustav sólo escuchaba atento al pequeño cuento mientras miraba a Morgan con dulzura. Morgan notó que Gustav estaba recargado en el trocnco de un árbol, ella se levantó y tomó de la mano a Gustav, lo acercó hacia donde ella estaba. Gustav se sentó y Morgan estiró sus manos, colocó en ellas aquella mariposa. Aleteaba de una manera especial que a Gustav le gustaba.
"...Y así fue cómo la pequeña Fanny aprendió a vivir cómo una Mariposa..."
Dio por terminado su cuento mientras que los pequeños niños habian quedado maravillados con él. Hacían gestos de felicidad. Todos se levantaron y abrazaron a Morgan. Se fueron alejando corriendo mientras conversaban de aquél cuento...
Gustav: Parece que les gustó.-(mencionó mientras se levantaba con cuidado para no lastimar a la mariposa que aún sostenía.)
Morgan: Sí y mucho. Ya déjala ir.
Gustav: No quiere. Creo que le gusté. :)
Morgan: sí claro...
Morgan tomó la mariposa y la colocó en un pequeño rosal que había ahí. la miró y sonrió. Gustav se acercó a Morgan y la miraba detenidamente.
Gustav: No te vuelvas a ir así por favor. Me preocupaste.
Morgan: lo siento. No lo vuelvo a hacer. -(agachó la mirada con un poco de tristeza)-
Gustav: Pero no te pongas triste. Vamos a comprarte ropa.
Morgan: Sí :)
Se dirigieron a una tienda de vestidos, Morgan había quedado maravillada al ver tantos vestidos tan hermosos y coloridos. Se probaba uno y otro, todos le quedaban a la perfección. Gustav sólo la miraba con una sonrisa y se quedaba serio cuando veía a Morgan con cada uno de los vestidos que la hacían ver dulcemente bien. Gustav, cada que la miraba con un vestido diferete sentía algo muy dentro de él. Una sensación extraña que le gustaba.
Salían de una tienda y entraban a una distinta, cada vez con más bolsas... Morgan estaba bastante feliz, ya que era la primera vez que compraba cosas para ella. En todo el día, Morgan olvidó lo que antes era. Comenzaba a acostumbrarse a ser una humana cómo los demás que la rodeaban.
Morgan: Pff!!... que cansancio. -(mencionó mientras se sentaba en un banco que había fuera del centro comercial).
Gustav: Imagínate yo que traigo todo. Creí haber escuchado que no querías muchas cosas.
Morgan: Esque todo ésto es maravilloso.
Gustav: Lo veo.
Gustav se sentó al lado de Morgan y la miró detenidamente. Morgan volteó la mirada hacia él y soreía tímidamente.
Morgan: Gracias... por todo lo que haces por mí.
Gustav: No hay nada que agradecer. Lo que sea por verte feliz.
Morgan: Esque es inevitable no agradecerte. :)
Gustav: Oye, tus ojos... ¿No eran verdes?
Morgan: Sí, bueno... cambian de color.
Gustav: ¿Enserio?.. que bien...
Morgan: Sí. :)
Gustav: Me gusta más ese color... es como Turquesa no?
Morgan: Oh!! sí, si... Ü
Gustav: Regresémonos a la casa que ya está anocheciendo.
Morgan: Claro. Vámonos.
Ambos tomaron un taxi y se dirigieron a casa de Gustav.
Cuando llegaron, rápidamente Morgan se dirigió a la habitación que le había otorgado la señor Mary. S metió a bañar y se puso una pijama que había comprado. Se sentía muy feliz. Se acostó en la cama y miraba hacia el techo, pensaba en todo lo que había hecho en el día. Se dió cuenta de que había olvidado por completo de lo que era antes.
"Creo que me estoy acostumbrando a éste tipo de vida"
Pensaba mientras seguía mirando al techo. Pudo sentir una suave brisa en el cuarto. Miró la puerta y ésta se abría lentamente, se sentó y se fue haciendo para atrás poco a poco. Hasta que vió a Gustav entrar, dió un suspiro y sonrió.
Gustav: ¿Te espante?
Morgan: Sí, un poco.
Gustav: Lo siento, sólo venía a decirte buenas noches. :)
Morgan: Dulces lunas.
Gustav: Qué poético.
Morgan: Es lo que decia antes a mi familia.
Gustav: No quiero que recuerdes de nuevo. Mejor descanza. Hoy tuviste un día bastante agotador.
Morgan: Claro, tú también descanza.
Gustav salió de la habitación y se dirigió a la de él. Se acostó y no duro mucho despierto. Se quedó dormido profundamente mientras recordaba a la dulce Morgan en el parque.
En un sueño, Morgan estaba de nuevo en aquél parque. El sol brillaba y se reflejaba en su cabello, con un vestido delgado y hermoso que dejaba ver su espalda en donde no se encontraba el tatuaje. De sus espalda sobresalían un par de alas de color púrpura transparente. Su mirada era distinta, aquellos ojos habían vuelto a un iris color rosado. Él tambien se encontraba en el parque que estaba lleno de flores coloridas, mariposas se posaban en ellas y lo hacía tener una vista más hermosa. Gustav se fue acercando a la dulce Morgan quien se encontraba bastante feliz. Gustav, al verla con ese par de alas, se sentía extrañado. Lágrimas brotaban de sus ojos mientras Morgan se iba acercando a él. Lo tomó de la mano y se fue acercando dulcemente a él.
De pronto, el cielo comenzó a hacerce gris, las nubes se amontonaban entre ellas haciendo ruidos estruendosos. "No me sueltes" susurraba Morgan quien se notaba nerviosa, angustiada. "No me sueltes. Por favor Gustav. No me sueltes".
En el cielo, un águila muy grande volaba alrededor del sol, poco a poco iba bajando. "Tienes que regresar" se escuchaba en el cielo. Gustav la miraba extrañado, acarició el suave rostro de Morgan, fue entonces cuando una luz lo cegó haciéndolo caer.
¡Gustav. Gustav!- se oía la dulce voz de Morgan...
Dió un gran salto y se sentó en su cama. Sudaba cómo si estuviese sufriendo de calor. Su respiración estaba totalmente agitada.
Morgan: ¿Qué tienes?
Gustav: Nada, una pesadilla. -(argumentó mientras que su mano derecha la tenía puesta en su pecho.)- ¿Tú que haces aquí?
Morgan: No tenía sueño. Vine a verte pero noté que te movías mucho. Entonces decidí moverte un poco para que despertaras.
Gustav dió un suspiro y miró a Morgan, recordó como la vió en su sueño. Con alas y con sus ojos de un iris distinto. Sangoloteó un poco su cabeza y se hiso a un lado. Ya tranquilo le hiso seas a Morgan para que se acostara al lado de él. Morgan titubeo un poco y acpetó un poco nerviosa. Se acostó y Gustav la tapó con delicadeza.
Morgan: Dulces lunas...
Gustav sólo sonrió y la miraba con detenimiento mientras ella cerraba los ojos para poder dormir. Se acercó un poco a ella y le dió un dulce beso en su mejilla. Morgan sólo sonrió al sentir aquél beso tan caluroso.
Gustav: Buenas noches bonita.
Se giró y se tapó con lo que restaba de las cobijas. Suspiró y cerró los ojos, aún tenía presente la imágen de Morgan con aquellas alas tan hermosas.
[al día siguiente]
La señora Mary había ido a buscar a Morgan a su habitaión pero no la encontró, se extrañó demasiado. Se dirigió a la habitación de Gustav, abrió lentamente la puerta y pudo notar que ahí estaba Morgan. La cabeza de Morgan estaba recargada en el brazo derecho de Gustav, mientras que su brazo izquierdo se posaba en la delgada y fina cintura de Morgan. La señora Mary sonrió y salió de la habitación.
Cerró sigilosamente la puerta mientras negaba con la cabeza y sonreía.
Hey!! espero y les haya gustado el cap. Comenten mucho chicas!!! Y he notado que hay alguien anónimo que deja mi página en los chats de otras fics, a esa personita tan amable le doy las gracias! Sigan así xD Y comenten mucho mucho mucho... Como pueden ver ya hay un banner de ésta fic, pueden pegarlo en sus páginas, si gustan por supuesto. Se les quiere mucho... besos. Nos vemos el fin de semana.

domingo, 15 de agosto de 2010

ღCapítulo 2ღ

xx: ¿Qué están haciendo?
Gustav: Nada Abuela, ella.. sólo me mostraba su tatuaje. :)
Morgan: Que son alas... ¬.¬'
Sra.Mary: No importa, hijo iré a comprar para comer, cuida a ésta nena por lo mientras por favor.
Gustav: Claro, no te preocupes abue.
Sra.Mary: Una última cosa, cuando regrese ya los quiero ver con camisa.
G&M: Ok u.u

La señora Mary sólo sonrió y salió de la casa, ya Morgan se había puesto su camisa y gustav buscaba la suya. Morgan se acercó a las escaleras y se sentó en los ´ltimos escalones. Recargó sus codos en sus piernas y su cabeza la recargó en sus manos.

Gustav: ¿En qué piensas bonita?
Morgan: -(suspiró)- Extraño a mi familia. u.u
Gustav: Y... ¿De donde vienes?
Morgan: ¿Qué?
Gustav: Me refiero a que en donde vivías antes. Ü
Morgan: Oh! lo siento :) Yo vivía en la Isla Schmetterling.
Gustav: ¿En la Isla que?
Morgan: En la Isla Schmetterling, la Isla de las mariposas.
Gustav: He escuchado sobre ella, y diría yo que es maldita.
Morgan: No, es mejor el término "Encantada"
Gustav: Pero la gente ha desaparecido allí, y todo por sus dichosos deseos.
Morgan: Pasa eso por que lo que desean lo piden con la mente.
Gustav: ¿A qué te refieres?
Morgan: Si te pierdes en la Isla y pides un deseo con el corazón... nada de eso pasaría.
Gustav: Dime un ejemplo- mencionó haciéndose el interesado-
Morgan: -(pensó)- Ya recuerdo...
Gustav: Antes de que me cuentes... acompáñame a la cocina.
Morgan: claro :)

Gustav ayudó a levantar a morgan y se dirigieron a la cocina, Gustav le sirvió un vaso de agua, y para él también. Se sentaron en una pequeña mesa que se encontraba ahí, uno frente al otro.

Gustav: Ahora sí... cuéntame.- mencionó al mismo tiempo que recargaba sus brazos en la mesa.
Morgan: Bueno... Hace tiempo, una pareja se perdió allí, se veían muy felices juntos, se adentraron a la Isla y con todo su corazón pidieron el deseo de estar más unidos que nunca. En la noche, una mariposa se posó en el vientre de la chica... poco a poco la mariposa de color azul se fue desvaneciendo. A la mañana siguiente la chica comenzó a sentir molestias y malestares... hasta que ella y su pareja llegaron a la conclusión de que estaba embarazada.
Gustav: eso sí fue.. extraño y lindo. :) Pero... ¿Tú cómo sabes todo eso?... Acaso ¿Tú eres la bebé?
Morgan: no... desgraciadamente no soy yo... Yo lo ví todo... Porque yo antes era una...---
"Ding Dong"--- ¿Qué fue eso?
Gustav: El timbre de la casa, suena cuándo alguien viene a visitar.
Morgan: Oh! ya veo...
"Ding Dong... Ding Dong"
Gustav: espérame aquí, voy a ver quién es.
Morgan: claro.

Gustav, inconscientemente, acarició el rostro de Morgan mientras la miraba de una manera especial. Salió de la cocina y se dirigió a la puerta para ver quién era quien tocaba miles de veces la puerta. Al abrir se quedó serio.

Gustav: -(sonriendo con timidez)- Bill, Tom, georg... Qué milagro que llegaron.
Georg: Larga historia. :P
Gustav: pasen y siéntense.
Todos: Gracias...!

[Ya estando en la sala]

Gustav: ¿Por qué llegaron hasta ahorita? si fue hace cómo dos horas que me llamaron diciendo que vendrían.
Bill: Ya veníamos para acá cuándo Tom por "accidente" se tomó el remedio casero de mamá para el estreñimiento y... puff!! ya sabrás. ;)
Georg: Hasta el jardinero salió corriendo, gritando y llorando. xD
Gustav: ¿Y eso?
Bill & Georg: -(miraron a Tom quien se encontraba en medio de ellos dos, después miraron a Gustav que estaba frente a ellos)- Estaba cerca de la ventana del baño... xD

Todos se soltaron a reír menos Tom, quien ya había notado la presencia de una chica que esperaba en la cocina.

Gustav: Pobre Tom...
Georg: Y pobre jardinero :D
Bill: Ya ven cómo es mi hermano de TOM-TO xDD

Tom: cuando terminen de burlarse me avisa, yo iré por agua a la cocina.

Tom se dirigió a la cocina e hiso como si no la viera, se bebió agua y la bebió por completo mientras que por dentro él se oría de la risa por la expresión de Morgan al verlo. Morgan tomó su vaso y se levantó dirigiéndose a otra puerta que llevaba al patio trasero. Morgan respiró profundo mientras pasaba al lado de él. Tom la tomó del brazo y morgan se quejó un poco, poco a poco la fue arrinconando a la pared.

Tom: ¿Quién eres tú?- La miraba de arriba a abajo
Morgan: -(cada vez respiraba más rápido)- Mi nombre es Morgan.
Tom: Hola Morgan...-(hablando en una forma seductora)- Yo me llamo Tom. :)

Tom se iba acercando a ella para poder besarla. Morgan no quería por lo que, a propósito, tiró el vaso al piso con tanta fuerza rompiéndolo en mil pedazos. Los demás, que habían escuchado un ruido en la cocina, llegaron rápido y notaron a Tom recargado en la pared y a Morgan tratando de abrir la puerta.

Bill: ¿Quién es ella gustav?

Gustav se acercó a Morgan y le susurró al oído "Tranquila, todo estará bien". Morgan asintió con la cabeza y tomó a gustav del brazo, se acercaron a los demás.

Gustav: Ella es Morgan, mi abuela la trajo aquí.
Bill: mucho gusto Morgan, yo soy Bill, amigo de Gustav :) -(estiró su mano para saludarla.)-
Morgan: Gustav, ¿Qué está haciendo?
Gustav: Estrecha su mano, así nos saludamos los amigos.
Morgan: Ok.

Sonrió y también estrechó su mano para saludar a Bill, al igual que a Georg. Cuando estrechó su mano a Tom, él respondió de una manera seca, eso lo pudo sentir a la perfeccion Morgan.

Tom: Gustav, ¿Podemos hablar a solas?
Gustav: Claro... Bill, Georg... ¿Se pueden quedar con ella?
Morgan: No, yo... me voy al cuarto. ustedes hablen.

Morgan salió por la puerta principal de la cocina y subió rápidamente las escaleras hata llegar al cuarto en donde había despertado. Se acostó en la cama y miró hacia la ventana... "Lo siento padre"... pensaba y pensaba mientras poco a poco el sueño vencía, hasta quedar completamente dormida.
Mientras tanto en la sala.

Tom: ¿No sabes cómo es que llegó aquí?- (mencionó mientras llevaba sus manos a la cara)- Eso ya es el colmo Gustav.
Bill: hermano, no grites. Ella podría escuchar.
Tom: No me interesa, que tal si ella sólo finge para ganar fama mientras está contigo.
Georg: El tiene un poco de razón. No te has dado a la tarea de conocerla.
Gustav: Chicos, entiendanme. Yo sé que ella no miente.
Tom: ¿Cómo lo sabes?
Gustav: Porque su mirada es un poco triste. Y si fingiera, su mirada no sería así.
Georg: Ok, ya... Miren, mejor dejamos a Gustav para que platique con Morgan. Y así ellos hablen con confianza.
Bill: Sí, así piensan mejor las cosas.
Tom: Nos vemos Gustav.

Los chicos se dirigieron a la puerta y la abrieron, ahí estaba la Sra.Mary quien estaba a punto insertar la llave para abrir.

Sra.Mary: Chicos! ¿No se quedan a comer?
Bill: No, muchas gracias. Ü
Tom: Necesito ir al baño.
Sra.Mary: Puedes pasar aquí.
Georg: No creo que quiera llorar hoy. Nos vemos luego.
T&B: Adiós.
Sra.Mary: Ahh que chicos... ¿Qué te pasa Gustav? -(cuestionó mientras cerraba la puerta).
Gustav: Nada abuela. -Sonrió forzosamente.-
Sra.Mary: Bueno, ve a llamar a Morgan. Compré comida hecha.
Gustav: Ok.

Gustav subió las escaleras y se dirigió al cuarto donde se encontraba Morgan. Abrió lentamente la puerta y trató de no hacer mucho ruido, ya que había notado de que estaba profundamente dormida. Se acercó a la cama y se hincó frente a ella. Nuevamente le acarició el rostro con delicadeza y le hablaba susurrando.

"Qué hermosa eres, espero y no estés haciendo lo que los chicos dicen."

Él comenzó a bajar su mano hacia el hombro de Morgan, notó algo extraño en él. Subió un poco la manga de su camisa. Se sorprendió al ver su hombro morado. Se extrañó demasiado, ya que en su frente también tenía una cicatriz, pero éste se ocultaba entre su cabello.

"¿Qué te hicieron bonita?" - Se preguntaba mientras Morgan comenzaba a sudar y a moverse bruscamente.

"Déjame, déjame..." - Gritaba Morgan al mismo tiempo que comenzaba a llorar.

Gustav comenzó a moverla para despertarla, mencionaba su nombre una y otra vez. Morgan pegó un fuerte grito y se levantó de la cama de un brinco. Al ver a Gustav angustiado Morgan se envolvió en un llanto bastante sentimental, abrazó a Gustav con ternura. Él sólo acarició su cabello y le respondía su abrazo.

Morgan: Lo siento Gustav. -( Dijo entre sozollos y comenzó a secarse las lágrimas que se habían atorado en sus ojos y mejillas.)- Fue sólo una estúpida pesadilla.
Gustav: No te preocupes... Todo está bien. nada te pasará. Ü
Morgan: Gracias Gusti. *w*
Gustav: ¿Gusti?
Morgan: Es de cariño. Pero si quieres ya no te digo así.
Gustav: No... sí me gusta... cuando viene de tí. :)

En ese momento Gustav sabía perfectamente lo que decía. Él, en lo más profundo de su corazón comenzaba a sentir cariño hacia ella.

Gustav: Vallamos a comer. Mi abuela ya nos trajo comida. :)
Morgan: Claro, me muero de hambre.

Ambos se levantaron de la cama y se dirigieron a la cocina. Morgan no había notado de que una mariposa azul se había posado en la orilla de la ventana. Observaba con detenimiento el interior del cuarto... "Regresa Morgan, regresa"... pequeños susurros se escuchaban fuera de la ventana...


HEY CHICAS, ESPERO Y LES HAYA GUSTADO... NO OLVIDEN COMENTAR.
UNA ULTIMA COSA... NO PODRÉ DECIRLES QUE DIA PUBLICARÉ CAPITULOS YA QUE, COMO YA ENTRÉ A LA ESCUELA, ANDARÉ CORTA DE TIEMPO. PERO DE QUE SUBO... SUBO xD SE ME CUIDAN MUCHO CHICAS... BESOS...
PD: COMENTEN MUCHO 'W'

martes, 10 de agosto de 2010

ღCapítulo 1ღ

Era un día normal en la Isla Schmetterling, un día el cuál Morgan salió a estirar un poco sus delicadas alas dando un paseo por las orillas del mar, caminaba con delicadeza cómo toda una dama, moviendo los brazos cómo una pequeña niña y con un pequeño y delgado vestido que dejaba ver sus piernas, sus brazos y su delicada espalda. Tan relajada y pacífica, miraba el cielo y el sol lastimaba un poco sus ojos que estaban tornados de color turquesa. Giró su mirada hacia la derecha quitando de su rostro el cabello que llegaba a estorvarle la vista, pudo observar un pequeño bote abandonado, se acercó a él y éste sólo contenía ropa, comida y algunas joyas. Jaló el pequeño bote más a la tierra y comenzó a sacar todo lo que había en él (cómo casi siempre lo hacía cuándo alguien se perdía), mientras se probaba vestidos y joyas su corazón comenzaba a latir demasiado rápido y un pequeño ruido comenzó a escucharse en los adentros de la Isla, Morgan tiró todo y se acercó a ver que era lo que pasaba, hacía a un lado con delicadeza las grandes hojas que se intervenían en su camino, lentamente se iba acercando a lo que era su hogar, una pequeña cabañita hecha de troncos y hojas que ella misma había construido. Acercó su oído lentamente sin hacer algún ruido, se podía escuchar cómo caían cosas. Poco a poco, los ojos de Morgan se tornaron de color café rojizo, comenzaba a molestarse. Abrió la puerta de la cabaña y miles de Mariposas salieron alteradas de la habitació empujándola y tirándola en un enorme arbusto, ella hacía el intento de quitarlas, pero eran muchas que impedían que viera con claridad lo que ocurría en el interior de la cabaña.
-¡Quitense!- insistía Morgan empujando a las mariposas que la mantenían tirada en el suelo. Ella, sin saber que ellas sólo la protegían, se levantó y comensó a aventar a las mariposas que se intervenían. Se acercó a la cabaña y miró sólo por la puerta.
-Te encontré!- gritó un hombre alto, con tatuajes en los hombros, fornido con exageración. Aquél hombre se fue acercando a ella con violencia, la sostuvo de los hombros muy fuerte provocando que enrojecieran. Cada vez más mariposas comenzaban a salir e intentaban salvar a la dulce Morgan, pero para aqué hombre era pan comido poder salvarse del delicado polvo que comenzaban a soltar las mariposas. Morgan, haciendo intentos por soltarse, se sentía decepcionada. Tal vez si ella se hubiera mantenido en el suelo, no pasaría eso, ni mucho menos, que mariposas hayan muerto al enfrentarse a aquél hombre. Morgan hiso un último intento por soltarse, sus ojos rápidamente se tornaron verdes, lágrimas salían de ellos y eso lo pudo sentir aquél hombre.
El hombre la tomó de la cintura y la cargó, se la llevó al pequeño bote que ella había encontrado. Morgan lloraba de desesperación, aquél hombre tan cruel le gritaba muy fuerte "CALLATE", pero eso sólo hacía sentir más debil a la dulce Morgan. El hombre la empujó ya dentro del bote haciendo que Morgan cayera y se golpeara en la cabeza en una de las orillas, haciendo que ella desmayara. El cielo comenzó a tornarse gris y el agua se hiso olas, el viento golpeaba violentamente la Isla y todo lo que se intervenía. Mientras que miles de mariposas borboloteaban por toda la Isla con desesperación..."Pide un deseo y se cumplirá"
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[...Narra Morgan...]
Me desperté y sentí un fuerte dolor en mi cabeza, miré a todos lados y me encontraba en un lugar que no conocía. Era una especie de hogar, era muy elegante y tenía un aroma agradable. Me levanté del lugar en donde me encontraba, era grande y alcochonado. Me senté y miré hacia todos lados, pero sentí un fuerte dolor en mi espalda, pasé mis manos por ella y no sentía mis alas, habían desaparecido. Me desesperé y comencé a llorar. No podía ser posible todo ésto. Perdí mi hogar, perdí mis alas y yo estaba completamente perdida en un lugar desconocido. Lloré descosoladamente cubriendo mis rostro con mis manos que estaban medio sucias, pude sentir una cálidas manos rodear mi espalda.
xx: Tranquila, todo estará bien.- Mencionó una voz suave y un poco apagada, miré a la persona que me tocaba, era una dulce anciana, con una mirada angelical.- ya no llores mi niña hermosa.- dijo mientras me acariciaba el rostro.
Morgan: ¿Cómo llegué aquí?- cuestioné mientras ella se sentaba al lado de mí.
xx: Te encontré tirada en un parque y estaba lloviendo. Así que te traje aquí.- Respondió sonriéndo sólo para mí, aquella sonrisa me hiso sentir bastante bien que mis ánimos subieron sintiéndome feliz.
Morgan: Muchas gracias.
xx: Está bien, bueno, métete a bañar, ahorita te traigo ropa.- mencionó aquella dulce anciana mientras me ayudaba a levantarme y me llevaba a un pequeño cuarto blanco. Comenzó a mover varias cosas haciendo que cayera agua. Yo sólo la miraba con los brazos cruzados.
Morgan: ¿Qué es eso?- pregunté tímidamente.
xx: Es una regadera hija.- respondió amable la anciana.- Por cierto, me llamo Mary. ¿Cuál es tu nombre?
Morgan: Mucho gusto.- respondí.- Me llamo Morgan.
Sra. Mary: Mucho gusto preciosa Morgan. Bueno, te dejo para que te bañes.
Mary salió del cuarto de donde me encontraba, me metí a la "regadera" y pude sentir las gotas calientes de agua caer sobre mi espalda, de nuevo ese dolor me estremecía. Duré mucho tiempo ahí dentro. Cuando por fín sentí que era suficiente, salí y me miré una pequeña pared en donde podía ver mi reflejo, me acerqué e hise muchos gestos, me reía de mí misma, me dí una vuelta y vi un poco rara mi espalda, me acerqué más a mi reflejo y pude notar que mis alas no se habían ido, ahí seguían, pero estaban impregnadas a mi piel...


Sra.Mary: Te dejo la ropa.- gritó desde afuera y me dejó completamente sola.
Tomé la ropa que me había traido, me la puse y me arreglé el cabello. Cuándo terminé de alistarme bajé corriendo las escaleras y sin darme cuenta me tropecé con alguien, fue tanta la fuerza con la que chocamos que me caí y quedé sentada en el último escalón, sentí un fuerte dolor que comencé a quejarme.
X: Lo siento. ¿Quién eres tú?.- cuestionó un voz medio gruesa, levanté la mirada y ahí estaba incado un chico alto, fornido y con unos ojos tan encantadores. Me quedé sin habla en ese momento. No traía playera alguna puesta, por lo que podía contemplar su esculturál cuerpo.
Morgan: Lo siento, mi nombre es Morgan.- Dije mientras aquél chico me ayudaba a levantar. Me sentó en una silla que estaba cerca y se dió media vuelta, pude ver que él tenía también un par de alas impregnadas a su espalda, me emocioné tanto que mi impulso fue levantarme y abrazarlo.- Eres un angel.
X: ¿Perdon?
Moran: Eres un ángel. Un ángel!!.- dije muy emocionada.
X: lo siento, yo soy Gustav. no entiendo por qué dices que soy un ángel.
Morgan: Por tus alas, aquí en tu espalda. Yo también tengo unas, mira..
Agarré con fuerza la camisa que tenía puesta, la desabroché por completo y me dí media vuelta para que él pudiera ver. Pude sentir su calurosa mano rozar mi espalda...
xx: ¿Qué están haciendo?...

Hey chicas... he aqui el capítulo 1, espero y les guste, comente mucho... y pasen ésta fic a quienes conozcan :) Bueno nenas.. las dejo.. cuidense mucho... Besos

viernes, 6 de agosto de 2010

ღPrólogoღ

Ésta pequeña historia no comienza con la típica frase "Érase una vez" ni con "Hace mucho tiempo". Ésta historia comienza en una pequeña y temerosa Isla que se encuentra lejos de las normalidades del hombre.
"Pide un deseo y se cumplirá", una frase que tentaba a toda aquella persona que llegase a perderse allí. Pero no toda historia tiene un final feliz, me refiero a las personas que llegaban a pedir su deseo, siempre terminaban en una tragedia. La Isla Schmetterling, la Isla de las Mariposas, la gente podría decir que es hermosa por sus grandes y frondosas palmas y antiguos árboles de ramas caídas, un lugar en donde podías sentir la suavidad de la arena mientras ésta corre a través de tus dedos, respirar un aire totalmente fresco y estar rodeado por las hemosas aguas que chocaban entre sí provocando un sonido relajante mientras millones de mariposas de infinidad de colores borbolotean sobre tu cabeza. Pero lo que nadie sabía era que, en lo más profundo y oscuro de la Isla, habitaba una hermosa muchacha blanca cómo la nieve y hermosa cómo las mariposas que la rodeaban. Una chica de manos suaves y dedos largos que resaltaban sus delicadas uñas. Labios gruesos y rojizos que a cualquier hombre antojarían. Un rostro incoparable al de cualquier otra chica. Pero ella no era una chica normal, de su espalda sobresalían un par de alas de Mariposa grandes y hermosas, se podía notar muy poco su color púrpura ya que éstas eran transparentes, pero brillaban tanto cómo el mismísimo cielo estrellado. Sus ojos, cómo olvidar aquellos ojos que cambian su iris dependiendo de su actitud.
A veces se tornaban color Turquesa cuándo estaba feliz, también de color café rojizo cuándo se enojaba, al igual que se tornaban de color verde cuándo entristecía. Pero ella no sabía que sus ojos cambiaban de otro color, un color que ella nunca ha descubierto... El color del amor.
Nadie sabe de ella, y las personas que la han visto tratan de atacarla, pero aquellas mariposas luchan por que no la lastimen. Qué mejor ejército que millones de Mariposas que con su delicado polvo que llegan a soltar te hechizan y provocan que tú mismo tomes tu camino, ya sea para bien o para mal. No importa nada si la dulce Morgan se encuentra bien.
Nadie sabe quién la enjendró, nadie sabe quién la abandonó ahí o cómo fue que ella llegó, nadie sabe que ella es una Mariposa que pidió un deseo y ahora vive cómo una humana en busca de algo que para las demás mariposas no existe.